Iñaki Bonillas: “De cierta manera soy un arqueólogo de la fotografía”

SOCIEDAD CDMX

Mediante la reinterpretación de archivos fotográficos, este artista mexicano, que fue elegido para intervenir una edición de Tequila 1800 Milenio, ha creado instalaciones en las que une el pasado y presente

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Iñaki Bonillas, artista mexicano que ha capturado el pasado y presente

A simple vista, la obra del artista Iñaki Bonillas podría parecer centrada en la fotografía, pero no es así. “Mi trabajo ha sido más el de un artista que recicla el trabajo de alguien más. Hago colaboraciones, muchas de ellas silenciosas, pero aunque ocasionalmente tomo alguna fotografía, considerando la cantidad de imágenes que producimos cada segundo, me da la impresión de que añadir una más no hace tanto sentido... De cierta manera soy un arqueólogo de la fotografía”, comenta Iñaki de forma modesta, aunque varias de sus instalaciones han sido expuestas en sitios como Nueva York, Barcelona, Salzburgo, Berlín, Sao Paulo y París.

Se puede decir que este gusto por explorar la historia a través de las imágenes es una pasión que le vino de familia, de manera fortuita. En 2003, luego de heredar el archivo fotográfico familiar, uno de los primeros proyectos que llevó a cabo consistió en clasificar aquellos 30 álbumes que le legó su abuelo materno, refotografiar y ampliar cada una de las 990 imágenes, para luego colocarlas en cuatro paredes de la Galería OMR.

“Era un mundo de fotografías que fui ordenando cronológicamente, tal como las iba encontrando en los álbumes... Lo que veíamos era a mi abuelo —que se retrató insistentemente— nacer, crecer y morir, de la mano de la fotografía análoga, pues, curiosamente, podría decirse que compartieron una vida en común. En estos álbumes podemos ver cómo nace la fotografía, se va desarrollando del blanco y negro al color, hasta que, eventualmente, la fotografía digital acaba con ella, al igual que le pasó a mi abuelo”.


Esta experiencia tan íntima fue toda una revelación. “Yo tenía cierto pudor al pensar en cómo le sentaría a mi abuela el hecho de abrir de manera tan pública algo tan privado. Y mi sorpresa fue inmensa, porque esta instalación terminó por convertirse en una de las exposiciones más exitosas que he hecho; no tanto por lo bueno que pudiera ser el trabajo, sino porque se volvió una suerte de espejo del exilio español en México, dado que mis abuelos se refugiaron aquí en los años cuarenta, tras la Guerra Civil española... 

Muchas de estas fotos muestran el recorrido de las familias que dejaron España para venir a este país, y mi abuela, lejos de sentirse expuesta, estaba sumamente orgullosa de que su nieto pudiese hacer un posible negocio con el archivo familiar; le parecía una proeza y una maniobra sumamente ingeniosa que yo pudiera vender las fotos familiares”.

Actualmente, parte de la obra de Iñaki se encuentra exhibida en las galerías Kurimanzutto y está por inaugurar una exposición más en la Nordenhake Gallery de Estocolmo. ¿Su motivación? “Ese espíritu de buscar las posibilidades de la fotografía hoy en día y qué podemos hacer todavía con ella, eso es lo que me impulsa a seguir trabajando”.



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