Luego de la pérdida de Gene Hackman, el mundo del cine vuelve a perder a una de sus figuras más emblemáticas, pues se ha confirmado que Val Kilmer, conocido por interpretar a Batman en "Batman Forever", por su impactante transformación en Jim Morrison en "The Doors" y por su papel como Iceman en "Top Gun", falleció a los 65 años.
Su muerte fue confirmada por The New York Times, dejando a sus seguidores con un profundo sentimiento de pérdida, ya que Kilmer no solo fue un actor talentoso, sino también un artista en toda la extensión de la palabra.
¿De qué murió Val Kilmer?
La noticia de su fallecimiento no tomó por sorpresa a quienes seguían de cerca su vida, pues desde hace años, Kilmer luchaba contra un agresivo cáncer de garganta que le fue diagnosticado en la década de 2010.
Aunque en un principio evitó hablar abiertamente de su enfermedad, con el tiempo se convirtió en una parte fundamental de su historia. Se sometió a diversas cirugías, incluida una traqueotomía que le quitó la capacidad de hablar de manera natural.
A pesar de su estado de salud, nunca dejó de trabajar. En 2021, protagonizó el documental "Val", una obra que recopilaba cientos de horas de grabaciones personales, mostrando su vida desde su propia perspectiva.
Con la voz de su hijo, Jack Kilmer, narrando su historia, la película fue un tributo a su carrera y su lucha contra la enfermedad. Y por último, pero no menos importante, su regreso a la franquicia de "Top Gun" con Tom Cruise fue recibido con una gran ovación, demostrando que, aunque su voz había cambiado, su esencia como actor seguía intacta.
¿Quién fue Val Kilmer?
Nacido en Los Ángeles en 1959, Kilmer creció en California y desde joven mostró una inclinación por la actuación. Se formó en la prestigiosa Juilliard School, donde perfeccionó su talento antes de saltar a la fama en los años 80. Su primer gran papel llegó con "Top Secret!" en 1984, una comedia que le permitió mostrar su habilidad para la parodia y la música, interpretando él mismo las canciones de su personaje.
A partir de ahí, su carrera despegó con películas como "Top Gun" (1986), "Willow" (1988) y "The Doors" (1991), donde su transformación en Jim Morrison fue tan convincente que incluso los miembros de The Doors quedaron impresionados.
También destacó en "Tombstone" (1993) como Doc Holliday, un papel que muchos consideran su mejor interpretación. En 1995, se puso la capa y el antifaz de Batman en "Batman Forever", reemplazando a Michael Keaton. Aunque su interpretación recibió críticas mixtas, la película fue un éxito de taquilla.
Sin embargo, su reputación en Hollywood comenzó a complicarse debido a rumores de ser difícil en los rodajes. Películas como "La Isla del Dr. Moreau" se convirtieron en infames por los conflictos en el set. Con el tiempo, los grandes papeles fueron disminuyendo, y Kilmer se enfocó en proyectos más personales e independientes, incluyendo su amor por la pintura y el teatro.
La enfermedad de Val Kilmer
Kilmer fue diagnosticado con cáncer de garganta en la década de 2010, pero al principio negó públicamente su condición. Como fiel seguidor de la Ciencia Cristiana, creía en la sanación a través de la fe, lo que lo llevó a rechazar ciertos tratamientos médicos. Sin embargo, eventualmente se sometió a quimioterapia, radiación y una traqueotomía que afectó drásticamente su voz.
A pesar de la enfermedad, nunca dejó de crear. En sus últimos años, se dedicó a la pintura y a escribir sus memorias, "I’m Your Huckleberry", publicadas en 2020. Su documental "Val" fue una mirada íntima a su vida, sus éxitos, sus fracasos y su lucha contra el cáncer. Aunque la enfermedad cambió su cuerpo y su voz, nunca logró apagar su espíritu creativo ni su pasión por la actuación.
Kilmer deja un legado cinematográfico impresionante y una historia de resiliencia que seguirá inspirando a generaciones. Su partida marca el fin de una era, pero su impacto en el cine y en la vida de sus fans perdurará por siempre.
Que en paz descanse.