El Papa Francisco continúa bajo estricta vigilancia médica mientras enfrenta un complicado cuadro de neumonía, y se le han realizado nuevas pruebas para conocer su estado de salud actual.
A pesar de su delicado estado de salud, el pontífice mantiene su fortaleza y sigue cumpliendo con algunas de sus obligaciones desde el hospital Gemelli en Roma, donde permanece internado.
El estado de salud del Papa
Su condición ha generado preocupación entre los católicos y líderes religiosos de todo el mundo, quienes siguen atentos a cualquier actualización sobre su evolución.
Y es que desde que era joven, Jorge Mario Bergoglio ha lidiado con problemas respiratorios.
De hecho, a los 21 años le fue extirpado parte de un pulmón debido a una grave infección, lo que hace que cualquier afección respiratoria represente un riesgo mayor para su salud.
Ahora, con 87 años, el Papa enfrenta una neumonía que ha complicado su cuadro clínico, obligando a los médicos a administrarle oxígeno para facilitar su respiración y evitar complicaciones mayores.

Los nuevos estudios del Papa Francisco
En las últimas horas, el Papa Francisco fue sometido a una tomografía computarizada (TAC) con el fin de evaluar el estado real de sus pulmones y determinar el nivel de afectación provocado por la neumonía.
Los resultados de este estudio serán muy importantes para definir los próximos pasos en su tratamiento.
Sin embargo, hasta ahora, el Vaticano ha mantenido el silencio sobre los detalles específicos de la evolución que tiene, aunque ha confirmado que su estado sigue siendo crítico, pero estable, pues pasó una buena noche.
La actitud del Papa
A pesar de su grave estado de salud, el líder de la Iglesia católica ha demostrado una notable voluntad de continuar con sus actividades, aunque sea de manera limitada.
Este día, incluso desde el hospital, se publicó la Catequesis del Papa Francisco, dedicada a la infancia de Jesús, además de que él mismo ha dado declaraciones sobre su estado de salud; sin embargo, no es señal suficiente para manifestar que ya se encuentre del todo bien.
A pesar de todo, los médicos han recomendado que el Papa reduzca sus actividades para priorizar su recuperación, y es que incluso, podría tomarse en consideración un período de reposo más largo o incluso una posible renuncia, tal como él mismo había anticipado en ocasiones anteriores en caso de no poder desempeñar correctamente su labor.