Ciertos recuerdos que guarda Luis Fabián Flores con su papá lo regresan a su primer acercamiento con la ciudad de San Miguel de Allende, donde actualmente reside.
Desde que tenía escasos 5 años de edad hacía continuas visitas desde Ciudad Juárez, de donde es originario, debido a la actividad económica de sus padres relacionada a la comercialización de artesanías de toda la República.
Cuando entró a la etapa universitaria se mudó a León para estudiar la licenciatura en arquitectura, una profesión que ejerce a la par que lleva la dirección creativa de Casa Armida, proyecto que inició en 2006 enfocado al diseño de mobiliario, iluminación, arte y accesorios.
Esa influencia por parte de su progenitor, quien es coleccionista de antigüedades, contribuyó para forjarlo como persona creativa pues al tener contacto con tantos objetos desde que era chico, se logra inspirar en todo lo que observa.
"Fui afilando el ojo, siempre que veo algo que otra persona no puede entender yo le saco algo, tengo una atracción por los objetos, lo que sea", compartió.
La creatividad también tiene un papel importante en su faceta como padre de dos niñas, llamadas Isabella y Leah Constanza, siendo esta una experiencia que goza día a día y que lo hace muy feliz.
Recuerda entre risas que, cuando recibió la noticia de que tendría a su primera hija, fue tanta la emoción que sintió que apretujó a su esposa Bárbara López Vie frente al médico.
"La vida me dio un regalo con dos niñas, fui la persona más feliz y somos muy unidos, quiero estar con ellas y apoyarlas en todo lo que se pueda", añadió.
En familia disfruta desde una convivencia por las tardes, jugar juegos de mesa, compartir la comida hasta pequeños viajes a otras ciudades del país o en el extranjero.
Además de los principios que les inculca y la educación que les brinda, Luis Fabián también ha aprendido de ellas cualidades como la honestidad y se ha maravillado por el criterio que han formado a la fecha.