La conexión entre la salud mental y la vitamina D ha sido objeto de estudio científico. Esta vitamina es tan poderosa, que cuando se carece de los niveles óptimos, las personas pueden sentirse tristes, volubles, sin ganas de nada y al borde de la depresión.
Esto no es coincidencia, es ciencia. Se ha descubierto que es clave para regular los estados de ánimo, el estrés y la ansiedad.
“Es un potente neuroesteroide que media procesos de neurotransmisión, neuroprotección e inmunomodulación”, indica la psiquiatra Andrea Sada Mier y Terán.
“Estudios han demostrado que la vitamina D está asociada con la regulación de los niveles de serotonina en el cerebro, un neurotransmisor clave para la modulación del estado de ánimo, cuya deficiencia está relacionada con la depresión”, agrega la experta.
De acuerdo a la especialista en trastornos de ansiedad, el déficit de vitamina D es un problema de salud frecuente en nuestro país.
“Se estima que alrededor del 50% al 70% de los mexicanos tienen deficiencia de esta vitamina”, señala.
Los síntomas más comunes de esta carencia son fatiga y cansancio; también se puede manifestar como dolores de huesos, osteopenia y osteoporosis, ya que esta vitamina está relacionada con la absorción de calcio; además se puede presentar pérdida de pelo y problemas dermatológicos.
Para procesar la vitamina D es crucial exponerse al sol; algunos alimentos también ayudan y, en caso necesario, los suplementos pueden hacer la diferencia, junto a la guía de un doctor.
Para la psiquiatra, quien también es miembro activo de la American Psychiatry Association, algunas investigaciones que son reveladoras sobre la relación de la vitamina D y la salud mental destacan que el impacto de la deficiencia de esta vitamina aumenta los síntomas depresivos.
Esto se observó en un estudio del British Journal of Psychiatry, publicado en 2010, enfocado en adultos mayores; y otro, de 2014, publicado por JAMA Psychiatry, en el cual “se observó que los adolescentes con deficiencia de vitamina D tenían una mayor probabilidad de experimentar síntomas depresivos y ansiedad”, dice la experta.
Muchas personas dudan sobre cuánto tiempo es necesario exponerse al sol, no se trata de broncearse, basta con 10 a 30 minutos, algunas veces a la semana, explica la especialista, quien también considera que este ejercicio ayuda a regular los patrones de sueño y “aumenta las endorfinas, conocidas como las ‘hormonas de la felicidad’, que nos hacen sentir mejor y reducen el estrés”.
Algunos alimentos, como el salmón, sardinas, huevo y productos lácteos, son buenas fuentes de esta vitamina.
Sin embargo, en algunos casos, especialmente si se trata de personas con poca exposición a la poca luz solar, los suplementos de vitamina D pueden ayudar, sin embargo, se recomienda recurrir a esta opción con el acompañamiento de un profesional de la salud.