Eugenio Derbez habla sobre su camino en Estados Unidos: "Busco cambiar la narrativa de los latinos"

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El comediante más famoso de México estrena 'Y llegaron de noche' y reflexiona sobre su camino en Estados Unidos: “Haber nacido en México nos hace diferentes al resto”.

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Su más reciente proyecto es Y llegaron de noche, una serie producida, dirigida y protagonizada por el propio Eugenio. (Fotos: @ramfotografia)

Eugenio Derbez es, sin duda, una de las personalidades más influyentes y versátiles del mundo del entretenimiento.

A lo largo de más de cuatro décadas de carrera, Eugenio ha mostrado ser mucho más que un comediante y se ha consolidado como un creador, productor y actor que ha sabido romper barreras no solo en México, sino también en el competitivo mercado estadounidense.

Su capacidad para conectar con audiencias diversas le ha permitido expandir su alcance, conquistando así tanto al público hispano como al anglosajón.

Por ello, hoy es reconocido por su talento en la comedia, pero también por su incansable labor para apoyar a la comunidad latina, así como por su constante búsqueda de proyectos que enriquezcan la representación de los hispanos en Hollywood.

El más reciente ejemplo es Y llegaron de noche, una serie producida, dirigida y protagonizada por el propio Eugenio, que hoy se estrena a través de la plataforma Vix y sobre la que nos platicó durante una charla desde Nueva York.

“Cuando llegaron conmigo los escritores de la serie (Bob Fisher y Rob Greenberg), que son dos grandes de la industria en Hollywood, principalmente de comedia, me sorprendió que me contaran esta anécdota de que, en 1931, se filmó una versión en español de Drácula, en los mismos sets, pero hecha casi totalmente por latinos. Luego, los críticos dijeron que era mejor que la versión en inglés, pero desaparecieron todas las copias. Entonces, se me hizo muy interesante llevar a la pantalla este proyecto, pues, desde que me mudé a Estados Unidos, siempre he buscado historias que hablen bien de nosotros, los latinos, y esta es una de ellas”, nos comparte en entrevista.

La influencia de Eugenio en el mercado hispano de Estados Unidos es innegable. Durante décadas, la industria del entretenimiento ha subestimado el potencial y el poder de la audiencia latina, sin ofrecer una representación auténtica ni suficiente en pantalla.

Sin embargo, él se ha encargado de ir abriendo espacios para romper poco a poco los estereotipos.

“Mi meta siempre ha sido cambiar esta narrativa que tienen acá de que los latinos son solo narcotraficantes, pandilleros o asesinos. Hay que hablar también con orgullo de nosotros. Por eso, en todos mis proyectos, trato de hacer historias positivas... Y esta era ideal. Porque trata de algo que realmente sucedió en Hollywood, sobre este grupo de latinos que, a pesar de que les dieron la mitad del presupuesto, contaban con mucho menos tiempo para filmar, tenían que usar el mismo vestuario que los gringos y, literal, comerse las sobras de lo que dejaban los otros, aun así hicieron una mejor versión de Drácula que la americana. Y esa es nuestra esencia: no nos hacemos pequeños ante los grandes retos que se nos presenten”, asegura.

La influencia de Eugenio en el mercado hispano de Estados Unidos es innegable. (Fotos: @ramfotografia)

Un sabor distinto

Y Eugenio es ejemplo vivo de ello. Luego de múltiples rechazos, su película No se aceptan devoluciones (2013) marcó un antes y un después en la manera en la que Hollywood comenzó a percibir el talento latino.

Esta comedia dramática, dirigida y protagonizada por él, se convirtió en un fenómeno de taquilla, recaudando más de 100 millones de dólares a nivel mundial. Y es, a la fecha, la película en español más taquillera en la historia de Estados Unidos.

Este éxito fue un hito que subrayó el hecho de que las historias latinas, cuando son bien contadas, pueden tener un atractivo global.

“Yo siempre he dicho que, si yo tratara de hacer el tipo de comedia que hace Adam Sandler, Ben Stiller o quien sea, no podría, porque no hay manera de que yo sea mejor que ellos. En primera, porque el inglés no es mi primer idioma. Pero, si yo hago las cosas con mi propio estilo, el sabor será distinto. Es lo que le pasa a Cuarón, Iñárritu y Del Toro. Por eso triunfan, porque tienen una visión muy particular. Hacen las cosas bien, pero, en el fondo, haber nacido en México nos hace diferentes al resto”, comenta.

Es por eso que no ha cedido ante las imposiciones que la industria norteamericana le ha querido dictar. 

“Yo creo que ese es el camino. No queda de otra que decirles que este es mi estilo y no me voy a acoplar al suyo. Si les interesa el mío, pues invitados están a verlo... Esa es la idea. Enseñarles que es un nuevo sentido del humor, una nueva manera de ver la comedia y, seguramente, habrá gente a la que le guste y vea nuestros productos”, afirma.

Adicto al trabajo

Sin embargo, más allá de su éxito profesional, uno de los aspectos más admirables de Eugenio es su pasión por contar historias. Con tres series más y una película por estrenar antes de que finalice este año, se confiesa un auténtico adicto a su profesión.

“Ese ha sido mi talón de Aquiles. Cuando me llegan proyectos como Y llegaron de noche, el amor por mi trabajo gana. Porque adoro lo que hago, aunque de repente me desbalancea la parte personal... Soy como un adicto, debo confesarlo, pues ya había logrado más equilibrio en mi carrera y, otra vez, estos últimos meses he estado en mi casa muy, muy poquito. Creo que de marzo para acá, solo he estado unas tres semanas ahí, y de aquí a diciembre creo que ya casi no piso mi casa. Otra vez, me estoy desbalanceando y eso me puede. Pero debo confesar que, en general, estoy mucho mejor que antes”, nos cuenta.

Y agrega: “En ocasiones me siento como ese conejo que persigue una zanahoria y nunca la alcanza. Cuando pienso que ya mero, nunca llega. Y es que, cuando logras una meta, ya te estás poniendo la que sigue. Así soy yo. Luego me preguntan por qué sigo trabajando tanto y me digo que no es que yo quiera, sino que llega un proyecto y ese hace que te caiga otro que está igual de interesante. Ese te lleva a otro y a otro y a otro... A veces digo: ‘Bueno, nada más esto y ya’, pero cuando me doy cuenta, no he parado de trabajar. Esta carrera desgraciadamente es complicada, porque si te vas a descansar tres meses, ‘se te va el camión’”, dice.

Incluso así, Eugenio tiene muy claro que alcanzar el título de celebridad no es su principal motivación.

“Ya tengo mi estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y ya fui parte de una película ganadora del Oscar, pero siempre te queda la espinita. Ahora voy por el mío propio, y yo creo que, después de ganar un Oscar, ya pensaré seriamente, quizá no en retirarme, pero si en bajarle al trabajo un 80 por ciento... Porque es un costo personal muy alto el que se debe pagar y a veces no vale la pena. Finalmente he aprendido que uno es un producto, que te sientes querido por el público, pero también que el día que desapareces, la gente se olvida de ti. Lo único que te queda es la familia y, si la descuidaste por estar atendiendo al público, al final te quedas sin nada... Ahí es donde hay que ser muy consciente y no olvidar nunca que lo primero es tu núcleo familiar”, admite.

"Haber nacido en México nos hace diferentes al resto", afirma el actor. (Fotos: @ramfotografia)

Ignorar el hate

De ahí que Eugenio tampoco se tome a pecho los ataques que ocasionalmente recibe en redes sociales.

“Entiendo que siempre habrá gente que te ataca, pero estoy convencido de que las personas que valen la pena, trabajadoras y positivas, están en la calle creando su propia historia, en su propio mundo. A quienes no tienen nada que hacer y están frente a una computadora, en su cama, viendo a quién le tiran, no vale la pena ni escucharlos... Sí, en ocasiones leo comentarios negativos, pero casi siempre vienen de gente que no tiene nada mejor y que está buscando a quién odiar el día de hoy. Porque yo salgo a la calle y afortunadamente siento el cariño de la gente, es en las redes donde te encuentras más odio”, comenta.

Sin embargo, en diversas ocasiones ha utilizado sus plataformas para abogar por los derechos de los migrantes, elevar las voces de aquellos que enfrentan dificultades en Estados Unidos y refrendar su solidaridad con la comunidad latina.

“Desgraciadamente hay malos comentarios que vienen justamente de nuestros propios paisanos. Me dicen que no debo opinar de temas de México, que ni vivo allá, pero la respuesta es simple. Lo hago porque mi gente y mi país me preocupan, y no puedo ignorarlos”, finalizó



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