Foodie Land

PATO BURGERS

Arantxa González Berzunza

De orígenes alemanes, perfeccionamiento americano y más de 120 años de antigüedad, las hamburguesas forman una gran parte de la cultura gastronómica y social estadounidense, qué, como era de esperarse, terminó permeando en cada rincón del planeta, sin ser México la excepción.

Con una composición básica de dos panes y una carne al centro, este tan popular platillo ha evolucionado tanto según las características y condiciones sociales, culturales, naturales y gastronómicas de cada región, que aventurarnos a probar una hamburguesa en un lugar diferente, puede representar toda una experiencia.

En nuestro país se ha visto singularmente complementada con el uso de chiles, aderezos, vegetales y frutas que la han perfeccionado para volverla una de las favoritas de los paladares acostumbrados a intensos sabores. Encontrado mil y un modificaciones que la vuelven perfecta para una tarde de películas, una reunión con los amigos, una fiesta infantil, en la noche al salir de un bar o un domingo de parrilla en familia. Y claro, tan popular y necesaria como para tenerlas casi en cada esquina, desde los puestos o carritos que las llenan de queso, jamón, tocino y salchicha, pasando por las grandes cadenas transnacionales que buscan guardar la americanidad y llegando a los más aventureros que por sus ingredientes o preparación, vuelven a este sonado alimento una comida digna de aplausos.

Este último es el caso de las gloriosas Pato Burger. Hamburguesas a cargo de Ulises Santander, quien con una visión de innovación y siempre buscando una gran calidad, decidió aventurarse y apostar por un producto artesanal elaborado en su totalidad por ellos (sin perder los aires clásicos y tradicionales), representando quizá la antagonía más notoria a las clásicas hamburguesas en serie de las grandes cadenas.


La historia

Durante marzo del 2020 Ulises Santander, creador y mente maestra detrás de la elaboración de los alimentos en Pato Burgers, fungía como encargado de barra en Mamón Food Lab, hasta que por las restricciones sanitarias el establecimiento (al igual que muchos otros) se vio obligado a cerrar temporalmente sus puertas, dejándolo sin un ingreso fijo y con la incertidumbre de no saber cuánto duraría esta pausa. En ese momento decidió que era tiempo de iniciar con la venta de hamburguesas en la casa de su mamá, ubicada en Paseos de la Plata.

Si bien para Ulises la preparación y venta de hamburguesas no era algo propiamente desconocido pues anteriormente ya había incursionado en este ámbito (además de en otros proyectos como una cafetería y formar parte del equipo de servicio de Espresso Central), quería que en esta ocasión sus productos tuviesen un valor agregado que los diferenciara de los múltiples establecimientos y deliveries que había en el fraccionamiento donde residía su madre. Fue así como con $3,000 y muchas ganas de emprender, Ulises comenzó con la venta de hamburguesas y alitas en la calle de Feldespato, nombre de un mineral que después terminaría evolucionado hasta llegar a Pato Burgers.

Con el apoyo incondicional de Brenda Escorza, diseñadora de modas y esposa de Ulises, comenzaron a crear la imagen, cartas y menú que tendrían. Así, en mayo del 2020, en medio de una crisis global, comenzaría lo que a los ojos externos parecía un proyecto improvisado, pero que realmente tenía puesto muchos ánimos, sueños y ganas de innovar.

Bajo la primicia de gran calidad, Ulises comenzó enfocándose en la compra de panes e insumos con cierto valor agregado a lo que comúnmente se consumía en la zona. Al cabo de algunas semanas la aceptación de los vecinos comenzó a crecer a tal grado que personas de fraccionamientos aledaños decidieron pedir los productos que ofrecían, volviendo casi imposible continuar con la dinámica en la que él preparaba los alimentos y además realizaba las entregas en bicicleta, todo, mientras más carnes se quedaban en el asador que su tío les presto al inicio del proyecto. Siendo necesario contratar a repartidores que pudieran brindar un servicio rápido y eficaz para la entrega de los pedidos.

Mientras las órdenes eran entregadas en lugares cada vez más lejanos (logrando cubrir gran parte de la ciudad y zona conurbada), Ulises comenzó a notar que tras un recorrido de 30 minutos o más, y aunque de buena calidad, el pan brioche comercial que utilizaba no llegaba en el estado que él pretendía. Esta fue la motivación inicial para comenzar a probar la elaboración de su propio pan que garantizara la calidad que los caracterizaba. Tras múltiples pruebas en el horno de la estufa de su mamá y utilizando a sus vecinos como focus group, llegó el tan delicioso bollo de papa que actualmente ofrecen. Bollo de receta original creada por él, que cuenta con el sabor y estabilidad ideal para disfrutar de manera inmediata o resistir trayectos sin sacrificar sus características que lo vuelven tan especial y logrando evitar el uso de contenedores plásticos para su transportación, continuando fieles a evitar lo más posible la contaminación con sus productos.

El crecimiento y demanda continuó al alza hasta que fue imposible seguir utilizando la casa de su mamá para la elaboración de los platillos. Decidido a aventurarse y tras sólo tres meses después del inicio de sus ventas, se trasladaron a su domicilio en la colonia Chacón para poder cubrir una mayor área de reparto. Adicional, Ulises comenzó con la compra de algunos elementos necesarios para la creciente demanda: un horno, una parrilla, etc. Brenda por su parte, aunque siempre cautelosa, veía en él que su motivación y confianza en sus productos era tal que continuó con el apoyo en el área del diseño de la imagen y la contabilidad y finanzas, áreas en las que ninguno de los dos eran ajenos, pues como negocio alterno cuentan con una papelería. Además de siempre estar en constante capacitación e investigación para que la parte económica del proyecto sea lo más sana posible.

En el mes de noviembre del año 2020 y aunque las ventas habían decrecido, se presentó la oportunidad de rentar un espacio debajo de su domicilio que parecía ideal para dar el siguiente paso y contar con un espacio físico, que si bien no iba a tener área de comedor, si brindaría la oportunidad de poder ofrecer otro tipo de servicio y productos a los comensales. Con mucha confianza y fe en lo que Pato Burgers tenía para ofrecer, Ulises y Brenda formalizaron la renta del lugar y comenzaron con sus propias manos la remodelación y acondicionamiento. Desde la adaptación del sistema eléctrico, hasta la elaboración de las barras y muebles que utilizarían. De igual forma fue momento de ampliar el equipo y contratar a una persona que les ayudara con la elaboración de los alimentos, que para esa fecha ya no sólo contaba con pan horneado por ellos, sino también con sus salsas, aderezos, papas y camotes fritos.

Para febrero del presente año y ya con una marca posicionada como favorita para muchos en Pachuca y la Zona Metropolitana, era momento de invertir en una evolución de imagen. Después de un concurso vía redes sociales para la creación de la mascota y con el apoyo de una agencia de publicidad, nació Pato Mike, mascota e imagen oficial de las Pato Burgers.

A lo largo de los meses, varios amigos y clientes se vieron interesados en invertir en el proyecto cada vez más sólido y consolidado, pero Ulises y Brenda sabían que intentar darle un valor económico a Pato Burgers era mucho más complicado de lo que parecía, pues afortunadamente y tras un arduo esfuerzo, el crecimiento era rápido y constante. Hasta que hace algunos unos meses, un amigo de la pareja les propuso además de invertir, dar el siguiente paso al abrir un establecimiento con comedor. Presentándoles ideas que convergían con la visión a futuro que tenían para su marca y adicionando elementos que consideraron congruentes con el plan de crecimiento.

Es así como en octubre de este año y a menos de dos años de sus inicios, Pato Burgers encontró en el fraccionamiento Valle de San Javier el espacio ideal para poder ofrecer a sus clientes y amigos la oportunidad de disfrutar de sus hamburguesas, papas, camotes, alitas, postres y bebidas, en medio de un ambiente familiar que no pierde la esencia de sus inicios, pero que continúa evolucionando y adaptándose a las necesidades de sus comensales. Claro, sin dejar de lado la opción de disfrutarlas desde casa.


El menú

Con una variedad de 8 hamburguesas, 6 tipos de salsas para alitas y boneless, ensaladas, papas, camotes, postres y bebidas, Pato Burgers se ha tomado muy en serio su lema de “Hechas desde 0”, pues sus panes, carnes, aderezos, salsas y complementos son elaborados por ellos. Lo que garantiza calidad, sabor único y frescura.

El proceso para encontrar los sabores ideales, además de la consistencia y calidad, no ha sido nada sencillo. Adicional a adaptarse a los elementos, temporadas y condiciones, Ulises ha dejado muy claro que su prioridad es siempre que, además de un plato delicioso, los comensales disfruten de una experiencia única, sin importar si consumen sus alimentos en el establecimiento o en su domicilio.

Es por eso que sus ganas de ir más allá se han visto reflejadas hasta en las bebidas, que, aunque están en constante cambio, son preparadas con jarabes que ellos mismos elaboran a base de frutos naturales. Caso similar al de la piña de su deliciosa Hawaiana que pasa del uso de enlatados, para mejor optar por una rodaja de fruta natural que es endulzada (al igual que sus demás aderezos) con piloncillo y especiada con un ligero toque de canela.

Y obvio, el menú es perfecto para todos los gustos, porque además de las opciones con proteína animal, también tienen una versión con portobello empanizado y relleno de queso crema, bautizada como Vegetariana.

Al momento de elegir qué se desea consumir, es más que claro que los sabores serán los esperados, pues gracias a la estandarización que han logrado al tener recetas propias, es casi imposible que tu Patito o Dulce Pollo no sean lo que esperabas.

Otra cosa que definitivamente llama mucho la atención al momento de ordenar a domicilio es el empaquetado que con etiquetas de Pato Mike indica a la perfección qué hamburguesa es la que ordenaste, evitando el engorroso proceso de no saber qué producto es el que se pidió. Además de, como lo mencioné anteriormente, prescindir del uso de plásticos, pero sin que esto sea motivo para que lo que consumes vía delivery no sepa igual que lo que pides en comedor.

Los sabores de la experiencia

En esta ocasión, a diferencia de las demás columnas y gracias a que soy fan declarada de Pato Burgers, he decidido que no sólo les contaré sobre lo que consumí durante esta visita, sino también sobre la primera vez que las probé (cuando únicamente contaban con servicio pick&go y delivery).

Dentro de las mil variables en las hamburguesas, las hawaianas y las complementadas con guacamole son mis favoritas, así que era de esperarse que fueran sin dudarlo mi primera opción al conocer Pato Burgers. Realizamos el pedido vía Whatsapp y tras 30 minutos pasamos por ellas.

Eder (mi esposo y foodmate) tuvo la ardua labor de pedir una Hawaiana (aderezos de la casa, lechuga, jitomate, pepinos, jalapeños, carne de res, queso oaxaca, piña y tocino) mientras que yo elegía la Guacamole (aderezos de la casa, lechuga, jitomate, pepinos, jalapeños, carne de res, queso oaxaca, guacamole y tocino), sólo para que pudiera probar ambas. Desde la primera impresión me encantó que la bolsa en la que las empacan es de un papel estraza grueso que evita cualquier tipo de filtración, que además es decorado con Pato Mike. Al abrir la bolsa encontramos dos órdenes de papas (que son complemento incluido en el pedido de tu hamburguesa) que se encontraban en perfectas condiciones (aún cuando ya habían pasado aproximadamente 30 minutos más desde que pasamos a recoger nuestra orden). Ambas hamburguesas venían identificadas con etiquetas de color diferente que indicaban el nombre de lo que pedimos.

Al abrirla fue muy evidente que los vegetales estaban frescos. Al dar la primer mordida noté que la piña que tenía mi Hawaiana (aunque en realidad era de Eder) no era para nada una piña enlatada. Tenía un sabor ligeramente especiado que entraba en sinergia perfecta con el tocino y los aderezos que la complementan.

La Guacamole por su parte tenía un color verde vibrante que automáticamente me recordó cuando abres un aguacate y está en su mejor punto. Al probarla sentí la frescura del guacamole, combinado perfecto con la temperatura caliente de la carne y el pan, que claro, seguía en perfectas condiciones y en ningún momento se rompió o perdió sus características.

Con este antecedente y muy dispuesta a probar más de su carta, Ulises y Brenda me recomendaron la Patito (carne de res, queso marmoleado cheddar/mozzarella y tocino bañado en salsa bbq) que al no contener vegetales permite que disfrutes al 100% el sabor de la carne y la salsa bbq que ellos elaboran. Convirtiéndose sorpresivamente en mi favorita por su intenso sabor y mezcla de quesos.

También probé por su recomendación la Dulce Pollo (muslo de pollo frito bañado en salsa bbq, gratinado con queso marmoleado cheddar/mozzarella, tocino y mayonesa casera) que además de tener un tamaño perfecto, permite que disfrutes lo crunchy del pollo y el tocino, con la humedad del baño bbq y la mayonesa casera.

Como complemento tenía muchas ganas de probar sus famosos camotes fritos tipo french fries que desde que llegaron a la mesa con su color naranja y acompañamiento de aderezo ranch me encantaron. Al probarlos sentí lo crocante del exterior y lo suave del interior, además del dulzor característico de este tubérculo, que con un ligero toque salado y un top de ranch combinó perfecto con las hamburguesas.

La bebida recomendada fue su Piñada (té limón, piña y agua mineral). Bebida que encuentra el equilibrio entre la dulzura necesaria y lo refrescante. Adicional, su Limonada (limón, romero y agua mineral) terminó por complementar perfecto los alimentos.


Los generales

Pato Burgers se encuentran ubicadas en Blvd. Valle de San Javier #707, colonia Valle de San Javier, Pachuca de Soto, Hidalgo.

Cuenta con un horario de servicio de martes a domingo, de 3:00pm a 10:00pm, en el que con todas las medidas de seguridad puedes disfrutar tus alimentos. Ahora, que si lo que quieres es disfrutar de sus especialidades en la comodidad de tu casa, también cuenta con los servicios delivery y pick & go que puedes solicitar vía Whatsapp o a través de la app de Urbo.

El promedio estimado de consumo oscila entre los $120.00 y los $250.00 por persona y brinda la opción de realizar pagos en efectivo, vía transferencia bancaria y con tarjeta.

Te recomiendo destinar de al menos una hora para disfrutar tus alimentos.

No olvides seguir a Pato Burgers en sus redes sociales porque es precisamente ahí en donde puedes conocer sobre las modificaciones en su menú, especiales de temporada, horarios y aventuras de Pato Mike, además de disfrutar de su feed lleno de colores y fotografías perfectas de sus productos.

Pato Burgers es el lugar ideal para ir con los amigos, pareja, familia o los más pequeños del hogar a disfrutar de hamburguesas artesanales, naturales y súper ricas que rompen con lo tradicional del fast food, sin olvidar la esencia de este tan popular platillo, acompañado de múltiples opciones de complementos y bebidas, ya sea en su comedor o desde casa.

Viviendo en FoodieLand,

Arantxa González Berzunza.

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