10 consejos para una alimentación sostenible

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Cada uno de nosotros contribuye al impacto que nuestro sistema alimentario tiene en el planeta

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Alimentación sostenible: Cómo se puede lograr | Consejos (Foto: Getty Images)

A medida que nos convertimos en una sociedad más consciente de lo que comemos, los consumidores miran más allá de los estantes del supermercado y exploran cómo se producen sus alimentos. ¿De dónde viene toda esta comida? ¿Qué tan saludable es? Y, más recientemente, ¿qué tan buena es para el planeta?

Se ha vuelto cada vez más claro que lo que ponemos en nuestros platos tiene un gran impacto en el medio ambiente. Comer de manera más saludable y más sostenible va de la mano, lo que significa que podemos desarrollar prácticas alimentarias sostenibles que mejoran nuestra propia salud y, al mismo tiempo, benefician la salud del planeta. ¿Sabes cómo lograrlo? Te damos un par de consejos.

¿Qué es la alimentación sostenible?

Para que una alimentación se considere sostenible, los alimentos deben producirse de manera que protejan el medio ambiente y tengan un bajo impacto en la biodiversidad, los ecosistemas y los recursos naturales. Una dieta sostenible también debe ser “nutricionalmente adecuada, segura, saludable, culturalmente aceptable y económicamente asequible”.

Las emisiones creadas por la producción de alimentos son más dañinas para el medio ambiente que las emisiones del transporte. Para determinar la sostenibilidad de un sistema alimentario, los investigadores evalúan el uso de la tierra, el uso del agua y las emisiones de gases de efecto invernadero. Las emisiones de gases de efecto invernadero atrapan el calor en la atmósfera, dañando la capa de ozono y contribuyendo al calentamiento global.

Más allá de las preocupaciones ambientales, los sistemas alimentarios actuales también crean muchas opciones de alimentos poco saludables que pueden ser perjudiciales para nuestra salud física, disminuyendo la esperanza de vida y provocando diversas enfermedades crónicas.

1. Come más frutas y verduras

Las frutas y verduras son buenas para nuestra salud y la mayoría tienen un bajo impacto ambiental. Hay excepciones, ya que algunas requieren muchos recursos para transportarlas y mantenerlas frescas, por lo que comerlas con menos frecuencia puede aumentar la sostenibilidad de nuestras dietas. Estas incluyen:

  • Frutas y verduras que son frágiles o requieren refrigeración (ensaladas y bayas)
  • Verduras que se cultivan en condiciones protegidas (como jitomates o pepinos de invernadero)
  • Alimentos que consumen muchos recursos durante el transporte (bayas importadas del hemisferio sur).

2. Come localmente, cuando esté en temporada

Los alimentos cultivados localmente pueden ser una opción sostenible, si elegimos aquellos que están en temporada donde vivimos. El costo de producir o almacenar alimentos locales más allá de sus temporadas naturales de crecimiento podría ser más alto que enviar alimentos que están en temporada a otro lugar.

3. Evita comer más de lo necesario

Consumir solo lo que necesitamos reduce la demanda de nuestro suministro de alimentos al disminuir el exceso de producción. También ayuda a mantenernos saludables y evitar el aumento de peso excesivo. Limitar los refrigerios con alimentos ricos en energía y bajos en nutrientes y prestar atención al tamaño de las porciones son formas útiles de evitar el consumo excesivo innecesario.

4. Cambia las proteínas animales por las de origen vegetal

En general, se necesitan más recursos para producir proteínas de origen animal (especialmente carne de res), en comparación con proteínas de origen vegetal (como frijoles, legumbres y algunos cereales). Llevar una dieta más basada en plantas también trae beneficios para la salud: los alimentos basados en plantas proporcionan más fibra y tienen un menor contenido de grasas saturadas, los cuales pueden contribuir a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

  • Para los carnívoros, limitar el consumo de carne a 1 o 2 veces por semana, tener días sin carne y elegir carnes más sostenibles como el pollo en lugar de la carne de res puede ayudarnos a reducir nuestra huella ecológica.
  • Para aquellos que eligen una dieta vegana/vegetariana, la combinación de diferentes fuentes de proteínas de origen vegetal garantizará que se satisfagan nuestras necesidades de proteínas.

5. Elige cereales integrales

Los cereales no refinados generalmente requieren menos recursos para producir que los refinados, ya que requieren menos pasos de procesamiento. También son buenos para la salud, ya que reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y sobrepeso.

  • El pan integral, la pasta integral, la cebada sin refinar, el trigo sarraceno y la quínoa son excelentes opciones.
  • El arroz integral es un buen sustituto del arroz blanco, pero debe disfrutarse con moderación, ya que se utiliza mucha agua durante su producción.

6. Elige mariscos de fuentes sostenibles

El pescado es una buena fuente de ácidos grasos omega-3 saludables, que contribuyen a la visión normal, la función cerebral y la salud del corazón. Sin embargo, la sobrepesca está provocando el agotamiento de las poblaciones de peces salvajes. Para beneficiarse de los nutrientes necesarios y reducir la presión sobre las poblaciones de peces salvajes, te recomendamos:

  • Consumir pescado y mariscos 1-2 veces por semana para proporcionar los nutrientes necesarios y reducir la presión sobre las poblaciones de peces silvestres.
  • Elegir pescados y mariscos marcados con una etiqueta de sostenibilidad de organizaciones certificadas.

7. Come productos lácteos con moderación

Si bien la leche y la producción de productos lácteos tienen un impacto ambiental importante, los productos lácteos son una fuente importante de proteínas, calcio y aminoácidos esenciales, y se han relacionado con un riesgo reducido de varias enfermedades crónicas, incluido el síndrome metabólico, presión arterial alta, accidente cerebrovascular, cáncer de intestino y diabetes tipo 2.

  • Disfruta diariamente de productos lácteos bajos en grasa sin azúcar, pero con moderación.
  • Limita el consumo de quesos altos en grasa a ocasionales.
  • Para aquellos de nosotros que elegimos eliminar los lácteos por completo, optemos por bebidas a base de plantas fortificadas con vitaminas y minerales, como el calcio.

8. Evita embalajes innecesarios

Los envases de alimentos, especialmente cuando están hechos de materiales no reciclables, pueden tener un gran impacto en el medio ambiente. Todos podemos reducir la cantidad de productos envasados que compramos (piensa en manzanas a granel en lugar de las envueltas en plástica), u opta por materiales que sean biodegradables, totalmente reciclables o fabricados con materiales reciclados.

9. Bebe agua de la llave

Lo entiendo... en México los estándares de calidad y seguridad del agua no son altos, pero si está dentro de tus posibilidades y de tu residencia tomar agua de filtro, sería lo ideal, en lugar de comprar agua embotellada. Esto no sólo reduce nuestra huella ecológica, sino que también es mucho más económico.

10. Reduce y recicla

Reducir los desechos de la cocina también puede reducir el impacto ambiental. Y no es tan difícil si sigues estos consejos:

  • Empaca cubiertos en lugar de comprar desechables
  • Limita el uso de platos de papel, servilletas y otros artículos de un solo uso.
  • Usa toallas de tela lavables en lugar de toallas de papel.
  • Bebe de una botella de agua reutilizable.
  • Usa tapetes de silicona para hornear en lugar de papel pergamino o papel de aluminio.
  • Compra bolsas reutilizables con cierre hermético en lugar de bolsas de plástico.
  • Envuelve las sobras en tapas elásticas de silicona en lugar de una envoltura de plástico.
  • Guarda las sobras en recipientes de vidrio o plástico de pasta de salsa, mantequilla de maní, etc.

Y tú, ¿qué haces por el planeta?


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  • Andrea Bouchot
  • andrea.bouchot@milenio.com
  • Coordinadora de Chic Magazine digital. Egresada de la Licenciatura en Comunicación de la FES Acatlán. Vivo de cine, los libros, videojuegos y la buena comida.