Parque Héroes en Toluca, Estado de México buscaba devolver a sus vecinos un área de diversión y esparcimiento que fuera completamente inclusiva. Pensando en los niños, Francisco Pardo Arquitecto integró una zona de juegos tubulares y muros de concreto para escalar, una cancha de fútbol y básquetbol; un área para patines y patinetas para uso de los jóvenes además de muros de concreto y juegos tradicionales de metal. Pero un parque es de todos, por ello también se crearon espacios para la contemplación, el descanso, caminar, andar en bici y hasta comer.
La rehabilitación del Parque Hidalgo a cargo de Taller5 Arquitectos en León, Guanajuato es también uno de los proyectos que buscó involucrar a niños y adultos y generar interacción social, por lo que se incluyeron pequeñas plazas de reunión, áreas de esparcimiento, de deportes urbanos y se rescató un foro de espectáculos al aire libre. El despacho buscaba fomentar el contacto con la naturaleza, de manera que la gama de colores de sus materiales se muestran neutros para darle énfasis a su diseño de paisaje y promover un libre tránsito.
A pesar de las condiciones de vulnerabilidad y rezago social de los contextos, no hay que olvidarse ellos, estos también son focos de oportunidad para la intervención comunitaria. Nómada Laboratorio Urbano, oficina de Ciudad Juárez, Chihuahua, utilizó las bases del placemaking para transformar espacios deportivos como canchas, contemplando la intervención gráfica buscando crear identidades a través del arte y diseño, de esta manera Basketcolor representa una nueva propuesta de dinámica y activación urbana que busca la resiliencia a través del juego y al mismo tiempo ser muy llamativa para los pequeños.
También en condiciones similares DVCH desarrolló el Parque del Kínder en Mexicali, Baja California. Bancas, cancha deportiva, gradas, pérgola, pirámide con toboganes, juegos de tubos, laberinto de buganvilias y ruedo multiusos para niños, además de formas geométricas cerradas que funcionan como andadores y trota pistas consolidan la estrategia dinámica que crea las características necesarias para generar nuevas relaciones sociales. Respecto al color, fue elegido para ser el contraste con su entorno degradado, de modo que se renueva la identidad del barrio.
Estos modelos requieren de poco mantenimiento, le devuelven la vida a los vecindarios y cumplen su función de ser lugares de encuentro y es que cuando los parques se dignifican, los habitantes se sienten parte de este contexto y se apropian del espacio. Los niños necesitan sentirse parte de su comunidad, salir de sus habitaciones para experimentar al aire libre y convivir, pues esto representa una verdadera dinámica de integración social que se debe de vivir desde temprana edad.