El polvo del desierto del Sahara es un fenómeno que llega todos los años a nuestro país, y en esta ocasión se aproxima una vez más, por lo que si deseas conocer las fechas en las que esto ocurrirá, y los lugares que serán afectados por ello, quédate leyendo.
Cada año, durante esta temporada, una enorme nube de polvo y arena proveniente del desierto del Sahara en el norte de África cruza el Océano Atlántico y llega a América, por lo que esta vez no será la excepción.
¿Qué es el polvo de Sahara?
Este fenómeno,se trata de una mezcla de partículas finas de arena y minerales que se desprenden del desierto más grande del mundo y de acuerdo con algunos expertos, la intensidad del viento y las altas temperaturas en la región del Sahel, en el Sahara, generan el desprendimiento de este aire cálido y seco cargado de polvo, que luego viaja miles de kilómetros hasta instalarse temporalmente en diversos países, incluyendo México.
Trayectoria del polvo del Sahara
Por el momento, de acuerdo con el gobierno de México, no existe una fecha exacta para la llegada del polvo del Sahara a México, pero las previsiones indican que el evento suele ocurrir durante la última semana de junio o en los meses de julio y agosto.
La nube de polvo se desplaza sobre el Océano Atlántico en un periodo de 3 a 5 días. Se espera que primero llegue a Estados Unidos, luego se extienda sobre el Mar Caribe, Centroamérica y finalmente alcanza el Golfo de México.
Además de México y Estados Unidos, otros países afectados serán Nicaragua, Belice, Honduras, Haití, República Dominicana, El Salvador y Cuba.
Zonas afectadas en México por el polvo del Sahara
Las autoridades meteorológicas prevén que los estados mexicanos más impactados por el paso del Polvo del Sahara serían la Península de Yucatán, Quintana Roo y Campeche, ubicados en el sureste del país.
Efectos del polvo del Sahara
A pesar de que el polvo del Sahara trae algunos beneficios, como la fertilización de suelos y océanos, también puede tener consecuencias nocivas para la salud y el medio ambiente.
Y es que puede empeorar la calidad del aire, lo que puede agravar problemas respiratorios como asma o EPOC. Debido al polvo, también puede irritar los ojos y la piel de las personas.
Cabe destacar que este polvo transporta microorganismos y patógenos que pueden afectar a los corales y puede llegar a aumentar las temperaturas en las zonas afectadas.
Sin embargo, no todo es negativo, pues esto aporta nutrientes a la Amazonía y los océanos, favoreciendo la vida marina, además de que bloquea parte de la radiación solar, lo que produce atardeceres y amaneceres más coloridos y reduce la formación y la intensidad de los ciclones tropicales.